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QUE CREEMOS

 

Declaración de fe

 

"Rios en el Desierto"

El Ministerio Rios en el Desierto, dirigido por el Ministro Julio Barquero abraza la siguiente declaración de Fe, en plena disposición de defender "...la fe una vez dada a los santos..." confesamos y creemos:

1. Que la Santa Biblia es la Palabra Eterna de Dios, en el orden Judeo-Cristiano, escrita por hombres divinamente inspirados, y que es el registro único de la revelación que Dios hace de sí mismo al ser humano, es su tesoro perfecto de instrucción divina y por lo tanto nuestra única fe, regla y práctica, su autor es Dios, su fin es la salvación y su esencia la verdad, sin ninguna mezcla de error. Ex. 24:4; Dt. 4:1-2; Jn. 5: 39; 2 Tim. 3: 15-17 y otras citas más.

2. Que hay un y sólo Dios vivo y verdadero. Es un Ser inteligente, espiritual y personal, el Creador, Redentor, Preservador y Gobernate totalitario del universo. El Eterno Dios se nos revela a sí mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, con atributos personales distintos, pero sin división de naturaleza, esencia ó ser. Gn. 1:1; 2:7; Jn. 4: 24; Ef. 4: 6; Col. 1: 15 y otras citas biblicas más que usted puede buscar.

3. Que el hombre fue creado por Dios por un acto especial de Dios, a su imagen y es la obra corona de Su creación. Por desición propia el hombre cayó en pecado y de su inocencia original e introdujo el pecado en la raza humana. Solo la gracia de Dios puede llevar al hombre a su santa comunión y capacitarle para que cumpla el próposito creativo de Dios. La santidad de la personalidad humana se evidencia en que Dios creó al hombre a su imagen y en Jesús, El Mesías verdadero del hombre, murió por la humanidad; por consiguiente todo hombre posee dignidad y es digno de respeto y amor cristiano. Gn. 1: 26-30; 2:5; Jer. 17: 5; Is. 6:5; Mt. 16: 26; Hch. 17: 26-31; Ro. 1: 19-32 y más citas que puedes buscar.

4. Que la salvación incluye la redención del hombre completo y se ofrece libremente a todos los que aceptan a JesuCristo como único y suficiente Señor y Salvador, quien por Su sangre obtuvo la redención eterna para el creyente. Así que en un sentido más amplio incluye la regeneración, santificación y la glorificación. Heb. 2: 1-3; 1 Ts. 5: 23-24; Ap. 3: 20; Fil. 2: 12.

a. Regeneración: Es el nuevo nacimiento, es obra de la gracia divina por la cual los creyentes llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio de corazón producido por el Espíritu Santo mediante la convicción de pecado y el pecador responde en arrepentimiento hacía Dios su Creador y en su fe al Señor y Mesías JesuCristo. Gn. 3: 15; Ex. 6: 2-8; jn 1: 1-14; Ro. 1: 16-18; 3: 23-25; 2 Cor. 5: 17-20.

b. Santificación: Es la experiencia que empieza en la regeneración, por la cual el creyente es apartado para los propósitos de Dios y capacitado para progresar hacía la perfección moral y espiritual mediante la presencia y poder del Espíritu Santo que mora en él.

c. Glorificación: Es la culminación de la salvación y es el estado final y bendito de todos los redimidos por la sangre preciosa de Jesús El Mesías verdadero.

5. La Iglesia es neotestamentaria del Señor JesuCristo es un cuerpo local de creyentes bautizados. El Nuevo testamento habla también de la iglesia como el cuerpo de Cristo, que incluye a todos los redimidos de todas las edades y razas. Es donde sus miembros observan las dos ordenanzas de Jesús, se somenten a enseñanzas, ejercen los dones, derechos y privilegios investidos en ellos por Su Palabra y procuran extender el evangelio hasta los fines de la tierra como tarea suprema.Mt. 16: 15-19; Hch. 2:41-42, 47; Ef. 1: 22-23; 1 Tim. 3: 1-15; 1 P. 5: 1-4; Ap.2-3.

6. Que el cristiano debe de observar dos ordenanzas dadas a la Iglesia, el bautismo y la Cena del Señor, el bautismo cristiano es por inmersión en agua en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es un acto de obediencia, que simboliza la fe del creyente en un sólo Salvador crucificado, sepultado y resucitado, la muerte del creyente al pecado, la sepultura de la vieja vida y la resurreción para andar en una nueva vida en Cristo Jesús. La Cena del Señor es un acto simbólico de obediencia por el cual los miembros de la Iglesia, al participar del pan y del fruto de la vid, rememoran la muerte del Redentor y anuncian Su segunda venida. Mt. 3: 13-17; Lc. 3: 21-22; Hch. 2: 41-42, 47; Hch. 20: 7; Col. 2: 12.

7. Que Dios en su debido tiempo y a su manera, llevará al mundo a su fin apropiado. De acuerdo a sus promesas su iglesia será arrebatada y regresará a la tierra personal y visiblemente, en gloria y poder; los muertos resucitarán y Cristo Jesús juzgará en justicia a todos los hombres. Los injustos serán consignados al infierno, que es el lugar del castigo eterno. Los justos, en sus cuerpos resucitados y glorificados recibirán su recompensa y morarán para siempre en el cielo con el Señor. Is. 2: 4; 11: 9; Mc. 8: 38; 1 Ts. 4: 14-18; 1 Cor. 15: 24-28; Heb. 9: 27-28.

8. Que todo cristiano está bajo obligación de procurar hacer la suprema voluntad de Dios en su vida y en la sociedad humana. El cristiano debe oponerse, en el Espíritu del Mesías, a toda forma de codicia, egoísmo y vicio. Debe trabajar para cuidar de los huerfanos, necesitados, los ancianos, los indefensos , los presos y los enfermos. Debe procurar hacer que la industria, tecnología, el gobierno, la política y toda la sociedad como un todo estén bajo el predominio de los principios de justicia, verdad y amor fraternal, para lograr esto debe comprometerse en amor y hacer toda causa justa y buena hacía los demás, sin comprometer su lealtad y verdad a JesuCristo Nuestro Señor.Ex. 20: 3-17; Lv. 6: 2-5; Zac.8: 16; Col. 3: 12-17; Stg. 2:8.